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En el campo de la medicina, muchos estudios se enfocan en buscar los medios precios para curar las enfermedades, obviando que las dolencias tienen una raíz sicológica.
Desde una óptica más elevada, se considera que cada dolencia es un medio de aprendizaje, no sólo para quien la padece sino también para las personas con las cuales comparte de manera permanente. En otras palabras, las enfermedades son como maestros, que llevan en su seno una serie de presiones tendientes a que el ser humano despierte a otras verdades y a que asuma la vida de una manera distinta.
Se puede concluir, que la función del médico no sólo consiste en hacer un diagnóstico preciso y realizar el procedimiento adecuado, sino que además, debe encontrar la raíz sicológica o la condición espiritual para brindar una orientación completa, y de esta manera, el paciente pueda encontrar el camino de la recuperación.
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