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Los signos representan el psiquismo y los aspectos interiores del individuo, mientras que las Casas reflejan los aspectos de la vida (en este orden: la Casa I, representa la personalidad; la Casa II, las finanzas; la Casa III, la educación o relación con los hermanos; la Casa IV, la familia; la Casa V, el amor y los hijos; la Casa VI, el trabajo y salud; la Casa VII, la pareja; la Casa VIII, la muerte; la Casa IX, los viajes; la Casa X, la profesión; las Casa XI, los amigos y la Casa XII, el mundo de lo oculto).
Cada signo y cada planeta indican un valor o cualidad. El astrólogo estudia la posición de estos tres elementos y realiza su interpretación. El siguiente es un ejemplo generalizado: Júpiter confiere éxito y riqueza; la casa II, indica el mundo material y Virgo, aporta inteligencia. Si una persona Virgo tiene a Júpiter en la Casa II, significa que tendrá capacidad para administrar, con acierto, sus bienes.
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