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Artículos |
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OPHIUCHUS
Constelación ubicada en el ecuador celeste, próxima al núcleo de la Vía Láctea y opuesta a Orión. |
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NUEVO MILENIO
Período marcado por la expansión de los límites espaciales, temporales y del conocimiento. |
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ORÍGENES DE LA ASTROLOGÍA
Antiguamente la astrología concurría con la astronomía y fueron separadas después del Renacimiento. |
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LA FUNCIÓN DEL ASTRÓLOGO
Los astros son indicadores macrocósmicos del devenir microcósmico de cada individuo, país, pueblo... |
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PLUTÓN EN CAPRICORNIO
Los relatos legendarios sobre Hades dicen que apenas nacido fue tragado por su propio padre, Cronos. |
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LA ASTROLOGÍA
Está basada en un lenguaje simbólico creado de la analogía con la naturaleza y el cosmos. |
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LOS VERSOS DE ORO
Unos versos que aunque son antiguos, nunca dejan de tener vigencia, ya que le recuerdan ... |
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Orígenes de la Astrología |
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La Astrología ha sido vista en su larga e histórica trayectoria de formas totalmente diferentes que han pasado de una naturaleza absolutamente sagrada, mágica, misteriosa, trascendental, reveladora y clarificadora. Muy posiblemente su origen esté emparentado con el origen mismo del ser humano y de su proceso evolutivo, que le permitió encontrar el cauce tendiente a dejarse admirar por lo que ocurría en su entorno y desarrollar así la curiosidad.
Los dos vínculos de mayor importancia que marcan la vida del ser humano y que establecen los límites que le brindan la posibilidad para hacer, crear, construir, descansar, reposar y recuperarse como son el día y la noche, hacen entrever que quien se dedica a valorar estos preceptos como importantes ya está entrando en lo energético que domina la ciencia de los astros. Solamente porque el Sol proyecte su luz y su claridad hacia la dinámica humana, está señalando un camino e indicando una senda con la que inevitablemente es posible ser partícipes.
El primitivo habitante de nuestro planeta, era cazador y absolutamente nómada. No solamente observó el curso del Sol, sabía por dónde salía y declinaba, percibió la rapidez en el giro y el proceso de acercamiento y distanciamiento del astro rey, lo que le permitió enumerar, conocer los tiempos y establecer deducciones sobre el devenir. A través de la observación del ciclo de la Luna, se han establecido múltiples deducciones sobre la evolución futura del astro de la noche y especialmente de los encuentros o significativos alejamientos del Sol.
El interés del ser humano desde el paleolítico superior fue evidente al plasmar en huesos de reno y marfiles de mamut la evolución de la Luna. Se supone que mucho antes que se hiciera agricultor ya sabía de las estaciones; conocía la Luna, sus fases, sus momentos, y tenía idea sobre el paralelismo que existe entre los cambios atmosféricos y determinadas etapas del año.
El ser humano al volverse sedentario y sobre todo, al haber descubierto el fuego, pudo valorar la significación de la Luna en los cultivos y las repercusiones del ciclo solar en lo que se refiere a la manifestación de las estaciones; al igual que la llegada de la fructificación o floración de algunas plantas, la llegada del celo en los animales y muy probablemente el paralelismo entre el ciclo de ovulación femenino y el ciclo lunar.
Una vez que logró organizarse en un lugar, requirió medir el tiempo con mayor propiedad, dando pie al inicio de los calendarios que en todos los lugares del planeta se han elaborado sobre las diversas teorías de la realidad estelar. Sobresalen los mesopotámicos, no solamente por las observaciones que realizaron, sino muy especialmente por plasmarlas para la posteridad tanto en sus construcciones, obras de arte, como en tablillas y papiros. Según parece, ellos fueron los primeros en construir observatorios con el objeto de profundizar en el movimiento de los astros y saber tanto en lo climático, religioso, energético, espiritual, colectivo e individual a que estaban expuestos.
Algunos de esos observatorios fueron gigantescas torres de 80 metros de altura, llamadas montañas cósmicas para las cuales utilizaron el término “zigurath”. Hicieron ver a los planetas como si fuesen dioses y plasmaron sobre cada uno de ellos mitos, con objeto de dar explicación al enigmático universo en donde se encontraban. Como producto de estas observaciones le asignaron un nombre al sendero que recorría la Luna, el Sol y los demás planetas y le llamaron "el camino de Anu" a la trayectoria del Sol.
En Egipto, de manera similar se dispusieron a realizar un seguimiento no sólo del Sol y la Luna, sino muy especialmente, de los planetas, conociendo el mismo sendero bajo el nombre de "el camino de la Luna" y su nombre era “Sin”. Diferenciaron las estrellas, les dieron nombres y las agruparon formando de esta manera las constelaciones como lo testifica el antiguo zodíaco de Denderah, que contiene la secuencia de las constelaciones recorridas por el Sol y la Luna, y determinaron con gran precisión los tiempos equinocciales y solsticiales.
Posteriormente, los griegos disminuyeron la eclíptica en 12 sectores del mismo tamaño, y organizaron la semana de forma tal, que cada día tiene que ver con un planeta: el primer día, el domingo estaba relacionado con el Sol como símbolo de la esperanza y la certeza en lo que se habría que hacerse. Igualmente, el último día de la semana (sábado) regulado por Saturno, era considerado como de influencias adversas y nefastas, razón por la cual la mala suerte y las malas energías eran parte de la cotidianidad, de allí que con el tiempo se convirtió en un día santo y de reposo.
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