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Es una nueva constelación llamada a cambiar el curso de la Astrología, o simplemente un cúmulo de estrellas conocidas desde Tolomeo, que conserva su posición sin pena ni gloria?
Ophiucus en el curso de la Historia
De la inmensidad de estrellas que en la bóveda celeste se aprecian en el curso de la historia, siempre ha existido la disposición para tratar de agruparlas y hallar en ellas imágenes alusivas a los dioses de cada región, o a las actividades propias de la cotidianidad. Solamente que de ellas han poseído una mayor significación las que se encuentran en la senda recorrida por el Sol, la Luna y los demás planetas, denominada Zodíaco.
En el proceso histórico tendiente a clasificar las estrellas y a precisar los lugares exactos donde las constelaciones se encuentran, han surgido importantes investigadores, como ocurrió precisamente con Claudio Ptolomeo, quien entre el primer y el segundo siglo de nuestra era, elaboró un listado de 48 constelaciones y diferenció muy bien las zodiacales de las demás, incluyendo por supuesto a la constelación de Ophiuchus, que también se le conoce por el nombre de Ofiuco. Es por esa razón que la pretensión de algunos observadores de la bóveda del cielo sobre la novedad de la presencia de esta constelación, no tiene sentido ya que desde siempre se ha conocido.
La Astrología y Ophiuchus
En definitiva, la falta de conocimientos sobre el hecho astrológico y astronómico conlleva a que la opinión pública vaya como el péndulo de un lado al otro, tal cual ocurre con el siguiente párrafo del popular sitio de astronomía Space.com (citado en MSBC) en el que se menciona que “el movimiento de precesión de la Tierra, causado por la atracción gravitacional que ejerce la Luna al ecuador de la Tierra, ha hecho que actualmente las constelaciones asociadas con los signos del zodíaco estén casi un mes desfasadas”. Aparentemente esto se basa en cálculos del Minnesota Planetarium Society.
Estas apreciaciones que las exponen como extraordinarios descubrimientos, realmente fueron conocidas desde la más remota antigüedad y estudiadas con profusión y propiedad por casi todas las culturas del pasado; llegando inclusive a referirse al proceso precesional de la Tierra utilizando el apelativo de “Gran año de Platón”, con el objeto de abordar los grandes ciclos humanos relacionados con las constelaciones, y saber de esa manera, si estamos en la era de Aries, de Tauro, Géminis o de Acuario, como ocurre en la actualidad. Es más, las grandes diferencias manifiestas entre las constelaciones y los signos conlleva al surgimiento de fechas absolutamente diferentes para el inicio de unos y de otros, por esto establecer las mediciones sobre cuándo inicia y termina una constelación constituye una labor realmente ardua, más aún, cuando se aprecia que algunas constelaciones se superponen con las otras, y que existen espacios vacíos entre unas y otras.
Sin embargo, en el mundo astrológico, ninguno de estos planteamientos tiene significación porque tanto la inclinación como la traslación terrestre son los movimientos que definen el inicio y terminación de los signos.
Datos técnicos sobre la ubicación de Ophiuchus
Al sur-oeste está Sagittarius y al sur-este Scorpius. al este, se encuentran Serpens Caput (o la cabeza de la serpiente) y Libra, mientras que al oeste, quedan Aquila (que se trata de una constelación relacionada con el signo de Escorpión), Scutum y Serpens Cauda (que se relaciona con la cola de la serpiente) lo que en su expresión gráfica alude a un hombre rodeado por una serpiente.
En la actualidad, quienes tienen la afición de observar el cielo, saben perfectamente que la constelación Ophiuchus es visible entre los meses de abril y octubre por estar situada sobre el ecuador celeste.
Las Constelaciones de Hoy y Mañana
Como consecuencia de los grandes adelantos de la ciencia y de un aumento en la potencia de los telescopios, al igual que de los viajes que se han realizado fuera de la Tierra, es inevitable que cada día se descubran más estrellas. Y que la visión que del universo se tiene, se amplíe mucho más; esto conlleva a que estemos en condiciones de armar nuevas constelaciones y a desarrollar, por supuesto, una visión muy distinta sobre el Cielo. Eso quiere decir, que no solamente las constelaciones zodiacales conocidas en la actualidad deban ser las únicas, ya que es posible establecer diferentes catálogos y definir otras historias sobre las nuevas constelaciones que es posible conformar.
En otras palabras, detenerse con el fin de valorar la situación de las constelaciones, es centrar la atención en el infinito que no tiene y que nunca tendrá término, ya que cada día los avances en las observaciones del cielo permitirán ir un poco más allá. Por esta razón, estudiar las circunstancias propias de las estrellas y los alcances de todas aquellas que en el día a día se irán descubriendo, constituye una faena interminable; es por esto que en el mundo astrológico, sí se tienen en cuenta las estrellas visibles a simple vista para elaborar algunas apreciaciones sobre las circunstancias vitales de los seres humanos y de los eventos que pueda presentarse en un momento dado; pero también, constituye un referente de gran estima que realza la importancia no precisamente de las constelaciones, sino de los signos zodiacales, como la columna vertebral en la que la ciencia de los astros se ampara para sacar subvenciones.
Signos y Constelaciones
Hay que tener en cuenta que entre los signos y las constelaciones existen abismos conceptuales y además de eso, los hechos derivados de las observaciones físicas hacen parte de dimensiones muy diferentes. En otras palabras: las constelaciones son agrupaciones de estrellas, mientras que los signos están relacionados con la traslación terrestre, y su punto de partida es congruente con los cuatro momentos cruciales a los que el planeta está expuesto, como son los solsticios y los equinoccios.
Cabe recalcar, que la perspectiva astrológica es geocéntrica en el sentido que partiendo de las apreciaciones que se realizan desde la Tierra, para el instante exacto (horas, minutos, segundos etc.) en el curso del año cuando los rayos del Sol caen verticales sobre el Ecuador terrestre, se hacen presentes los dos equinoccios y constituye el punto de partida de los signos de Aries y de Libra. Por otro lado, cuando el Sol logra su máxima elevación al alumbrar el hemisferio norte, o por el contrario, cuando desciende y toca los 23° 27’de latitud sur, es cuando se presentan los solsticios de verano o de invierno, que es precisamente cuando inician los signos de Cáncer y Capricornio. Esto quiere decir en su conjunto, que una cosa son las constelaciones y otra muy diferente son los signos. Es importante aclarar que los cuatro instantes derivados de los solsticios y equinoccios constituyen el principal referente para poder medir los doce momentos en los que empiezan los signos zodiacales.
En otras palabras, si cada día se arma una nueva constelación, o si por el contrario se retoman algunas de las ya descubiertas en tiempos pasados, para la Astrología estos hechos no tienen gran importancia ya que su principal soporte es consecuencia de la traslación terrestre, y por ende, de los signos zodiacales
Ophiuchus ante la mitología griega
En la mitología griega, esta constelación tiene que ver con Asclepio, quien fue hijo del dios Apolo y la humana Corónide. Según se dice dado su origen divino, desarrolló extraordinarias destrezas en el campo de la medicina, que se decía era capaz de restablecer a cualquier paciente e inclusive de resucitar a los muertos. Sólo que su fama se extendió por los confines del mundo y Hades (Plutón,) quien no estaba de acuerdo con que los muertos volvieron a la vida solicitó con múltiples argumentos al Dios del Olimpo, Zeus, que lo matara por haber violado el orden natural de las cosas, a lo que Zeus accedió. Pero como homenaje a este semidios, decidió situarlo en el cielo rodeado por la serpiente, razón por la cual se le denominó el portador de la serpiente o el serpentario, y de igual manera, se le consideró como el caminante del Cielo. Como la serpiente cuenta con múltiples correspondencias de carácter simbólico, especialmente aquella que simboliza la sabiduría o aquella que es capaz de morderse su propia cola, representando el círculo del universo y la totalidad, por esto, simboliza la capacidad de acceder a una claridad o a una comprensión que pocos están llamados a adquirir, y que se asemeja al viaje de los chamanes, al igual que la combinación entre el médico y el alquimista, relacionado con Imhotep y con Esculapio.
Discrepancia entre las fechas que ofrecen las Constelaciones y los Signos
Cabe señalar que ya las constelaciones no son fuente de inspiración para las cosas propias de los signos por constituir otro plano de la realidad y otra forma de apreciar las cosas, de allí que las conclusiones de quienes tratan en el tema de la constelación de Ophiuchus de empalmar la situación de las estrellas con la realidad de los signos es absolutamente errónea.
Si estuviésemos hace unos 2000 años, cuando los signos estaban en la misma posición donde se encontraban las constelaciones, hablar de cero grados del signo de Aries, era igualmente el mismo referente para referirse a la constelación de Aries a sus cero grados, pero como producto del proceso de la precesión equinoccial ya los signos se han distanciado de las constelaciones aproximadamente 30°.
Para hacer más entendible estos planteamientos, es necesario este año 2011, el día 21 de marzo calcular la posición del Sol, lo que conlleva a apreciar que este se encuentra a cero grados del signo Aries, pero si para ese mismo día realizamos un cálculo del Sol según la Astrología Sideral, observamos que éste se encuentra a seis grados del signo de Piscis, lo que hace entrever que para quienes han publicado sus libros sobre el signo 13, y se atreven a señalar fechas muy puntuales de los signos en los diversos medios de comunicación, ya cuentan con un grave error en el sentido que esta constelación de Ophiuchus cae entre las constelaciones de Escorpio y Sagitario. Hay que acotar que en estos años el Sol cerca al día 22 de diciembre, inicia su paso por el signo de Capricornio, pero si se proyecta hacia las constelaciones, estaría empezando su recorrido por la constelación de Ophiuchus donde permanece durante aproximadamente 19 días. Para quienes están atentos a estas noticias, se les sugiere en los programas de computadora que utilizan para elaborar sus cartas astrológicas, calcular para la misma fecha una carta con el enfoque sideral y otro con el tropical, y apreciarán con gran claridad las diferencias a las que nos estamos refiriendo.
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